M30

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La puerta mejor cerrada es la que puede dejarse abierta.
(Proverbio chino)

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A ver, señorita, se lo vuelvo a repetir…

No soy señorita, soy la Doctora Lozano… Y no, no me lo vuelva a repetir.

¡Qué no estoy loco, joder!… Lo del accidente en el túnel es verdad, créame…

¿Sí? Entonces, según usted, ¿desde el mismo infierno llegó directamente aquí?

Que sí, joder, que sí… Corrí a través de un pasillo muy largo y oscuro que terminaba en unas escaleras. Las subí… y he aparecido justo por esa puerta…

Ya… ¿Cómo por arte de magia?…

¡Menos burlas, doctorcita, menos burlas!

Bueno, vamos a ver. Lo primero es que se relaje, está usted muy excitado… Suponiendo que lo que dice es verdad, ¿no le parece lo más absurdo que haya contado nunca?

Pues… pues sí, es absurdo, pero es verdad…

Mmm… Y los otros, los que salieron corriendo igual que usted, ¿dónde están?.. (seguir leyendo…)

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40°15’8″N 58°26’22″E

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Distinguir al nieto de Batman entre la muchedumbre resultaba harto complicado.

Abrirse paso entre aquel hatajo de humanos, móvil en mano, siguiendo las coordenadas designadas por una mente aún más perversa que la del célebre Pingüino, era misión más que imposible.

¡Ay, si su abuelo lo viera! Ahí lo tienen, entregado a la caza de quimeras binarias. Directo al matadero, capturando pokemones…
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Pozo del Infierno (Darvaza)

Pozo del Infierno,  Darvaza (Turkmenistán)  40°15’8″N 58°26’22″E

Barcelona

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El próximo martes 28 de junio estaré en Casa Usher en Barcelona. Tengo una cita para hablar de los tres libros que he editado con Trama editorial: Cuentos chinos, Pizca de sal y No hay tres sin dos.

He de confesar que mucho de Barcelona está enredado en esos libros. Tanto que, hasta me atreví a escribir un micro en catalán. Y es que hace años, cumpliendo con el mejor de los cuentos chinos, estuve muy cerca de perder algo más que la cabeza por aquellas tierras. Pero esa es otra historia.

El caso es que han pasado algunos años desde que estuve la última vez por allá. Tengo muchas ganas de reencontrarme con la ciudad, con sus olores, con su ritmo y, sobre todo, con algunos amigos y amigas que he ido tejiendo desde entonces. Es posible que por primera vez mire los ojos de entrañables personas a las que solo conozco por las redes. O de que me reencuentre con los siempre conocidos. Lo cierto es que, me causa ilusión y muchos nervios, pues la última vez que anduve caminando por Las Ramblas, estaba muy lejos de imaginar que volveré a pisarlas con mis tres libros bajo el brazo…

 

Casa Usher

Casa Usher, martes 28 de junio