40°15’8″N 58°26’22″E

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Distinguir al nieto de Batman entre la muchedumbre resultaba harto complicado.

Abrirse paso entre aquel hatajo de humanos, móvil en mano, siguiendo las coordenadas designadas por una mente aún más perversa que la del célebre Pingüino, era misión más que imposible.

¡Ay, si su abuelo lo viera! Ahí lo tienen, entregado a la caza de quimeras binarias. Directo al matadero, capturando pokemones…
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Pozo del Infierno (Darvaza)

Pozo del Infierno,  Darvaza (Turkmenistán)  40°15’8″N 58°26’22″E

Douro

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«Me resigno y me siento casi alegre,
casi tan alegre como quien se cansa de estar triste.»
(Fernando Pessoa)
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Porto
Mesa para sozinhos
Lagosta
Maionese
Vinho Verde
Pessoas ao Redor
Você Não esta…

.lagostayvinhoverde

Oporto
Mesa para solos
Langosta
Mahonesa
Vino verde
Personas alrededor
Tú no estás..

 

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Barcelona

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El próximo martes 28 de junio estaré en Casa Usher en Barcelona. Tengo una cita para hablar de los tres libros que he editado con Trama editorial: Cuentos chinos, Pizca de sal y No hay tres sin dos.

He de confesar que mucho de Barcelona está enredado en esos libros. Tanto que, hasta me atreví a escribir un micro en catalán. Y es que hace años, cumpliendo con el mejor de los cuentos chinos, estuve muy cerca de perder algo más que la cabeza por aquellas tierras. Pero esa es otra historia.

El caso es que han pasado algunos años desde que estuve la última vez por allá. Tengo muchas ganas de reencontrarme con la ciudad, con sus olores, con su ritmo y, sobre todo, con algunos amigos y amigas que he ido tejiendo desde entonces. Es posible que por primera vez mire los ojos de entrañables personas a las que solo conozco por las redes. O de que me reencuentre con los siempre conocidos. Lo cierto es que, me causa ilusión y muchos nervios, pues la última vez que anduve caminando por Las Ramblas, estaba muy lejos de imaginar que volveré a pisarlas con mis tres libros bajo el brazo…

 

Casa Usher

Casa Usher, martes 28 de junio

 

 

 

Dame Felicidad

Lo malo de los domingos es que te da por hacer cosas que has evitado durante meses. Ayer fue uno de esos días en que se me ocurrió abrir una caja llena de fotografías y, por supuesto, me acribillaron un millón de recuerdos.

De todos ellos, me quedé con uno. Uno muy especial que tiene que ver directamente con Enrique Guzmán. Se trata de una fotografía que me tomaron mientras yo conversaba con Juan Gabriel y Lucha Villa.

Aquello sucedió en los momentos previos al Concierto Homenaje a Enrique Guzmán por sus 35 años de trayectoria artística, en el año 1995. (No olvidemos que Enrique, además de cantante es un buen actor y productor.)

El histórico concierto se comenzó a gestar en secreto. Fue a raíz de una conversación que tuve con Rosalba Guzmán (su esposa), durante una gira de Enrique. Entre show y show (yo era la manager desde hacía tres años), fuímos dándole forma a la idea.

Lo de hacerlo en secreto era fundamental. Sabíamos que si se lo decíamos a Enrique, nos mandaría a volar. Así que, entre las dos conseguimos la fecha en el Auditorio Nacional. Hablamos e invitamos a los artistas que, de un modo u otro, habían tenido que ver en su magnífica trayectoria. Miguel Ríos y Juan Gabriel fueron los primeros, que aceptaron sin dudar ni un instante, a pesar de tener que desplazarse desde el otro lado del charco, uno y desde Norteamérica, el otro. Rocío Dúrcal, Angélica María, Joaquín Sabina, Alejandra Guzmán, la hija pródiga. Ricardo Rocha, impecable. Todos, todos, fueron nuestros alegres cómplices secretos.

Hasta que no nos quedó más remedio que contarle todo a Enrique: ¡él tenía que ensayar con la orquesta! Entonces, entusiasmado, tomó el mando.

Al equipo se sumaron un gran equipo de técnicos que me facilitaron la producción. Coordinando equipos y montajes estuvieron mis dos (her)manos: Ángel Ancona, hoy flamante Director de los Teatros de la Ciudad de México y Thierry Goethals, nuestro vikindio. Con mucho orgullo presumo que, entre todos,  hicimos un evento excepcional. ¡Hasta conseguimos que lloviera dentro del recinto! Superamos las reticencias que había con los efectos especiales que, por cierto, eran valencianos. Mucha gente dudó de que fuéramos capaces de llenar el Auditorio. Pero lo cierto es que hubo reventa, cotizando las entradas hasta en tres veces su valor. De pronto, nuestro homenaje se convirtió en el evento social del año y todos querían estar ahí, ¡hasta el presidente en turno! Pero, sobre todo, nosotros nos divertimos como locos. Lo pasamos tan bien…

Más confieso que me ha dado por escribir esta pequeña anécdota al saber, el mismo domingo, que Enrique ha superado con éxito un mal momento de salud. Esa buena noticia me ha llevado a ver el video que se grabó aquella noche. Y me ha entristecido recordar que, tras aquel concierto, por una supina tontería, dejamos de trabajar juntos.

Y es que lo malo de los domingos es que también te asalta la nostalgia. Y te acuerdas que no dijiste a tiempo, ni lo suficiente: ¡Gracias, Enrique! ¡Gracias, Rosalba! Los quiero, así de simple.

¿Organizamos el siguiente?

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Juan Gabriel y Lucha Villa
Juan Gabriel, Lucha Villa, Dario de León y Alejandra Díaz Ortiz (México, 1995)

 

Seis años Seis

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El gesto y la palabra

El papel en que te escribo
se hace pequeño, es un átomo.
Mis dedos sólo se prolongan
porque te escribo, y te describo
en la intuición, y se acuerdan de ti.

( Los mares detenidos, Carlos Álvarez-Ude, 2010.)

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Porque la memoria es la memoria, más allá de mí. Aquí estoy, endosando la palabra a tu recuerdo. Y echándote de menos. Siempre.

A los seis años de tu último vuelo.

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