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  Chica busca empleo

Hola, me gustaría encontrar un empleo de buen cobrar, de entre 30 y 40 horas, que esté dispuesto a mantener una relación estable. Lo ideal sería que se cuidase de las crisis, los eres y las quiebras. Que le gusten los contratos fijos y que tenga claras sus intenciones.

Por favor, abstenerse los que busquen sustituciones o relaciones discontinuas. Busco compromiso a largo plazo con fines serios.

Honesta y de confianza, ofrezco plena disposición de tiempo;  educación en grado alto y buen trato con la gente.

También se acepta matrimonio.

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Tres salas tres

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En lo que va de semana, he tenido que pasar tres tardes en tres salas de espera diferentes por tres razones  muy distintas entre sí.

Hospital provincial

El lunes, mientras tomaba café con una amiga, ésta recibió una llamada para avisarle que su madre había sufrido un desgraciado accidente. Salimos volando hacia su casa, para encontrarnos con lo que luego se confirmó: su madre se rompió la cadera.  En menos de media hora, ambulancia del Samur incluida, ya estaba yo esperando noticias en la sala de espera de urgencias, mientras mi amiga y su madre eran llevadas a un box.

Durante el tiempo que estuve por ahí, contabilicé nueve llegadas de ambulancias. Una mujer  a punto de parir. Un par de madres con sus bebes. Y dos hombres. Uno, el que luego supe que era el patrón de una finca, cosa que no era difícil de adivinar por su vestimenta: pantalón de montar, chaleco de cazador y botas a juego. El otro, por su aspecto y oraciones a Alá, marroquí seguramente, llevaba en su mano izquierda su mano derecha, prácticamente desprendida del brazo, tratando ―inútilmente― de controlar la sangre con una venda. De inmediato salió un médico a recibirlo y, junto a él, el asustado hombre, desapareció.

― ¡Joder, Francisco!  Me da igual que esté en la playa o en la partida de mus. Búscalo y dile que le haga un contrato al desgraciado éste con fecha de ayer y que le dé de alta… Sí, ya pago lo que se tenga que pagar de seguridad social… ¡Hombre, es que si pierde la mano, me como un marrón de tres pares!… Sí, por supuesto,  lo despido en cuanto salga de aquí…

―…

― ¿Su nombre?… Y yo que sé… Qué se lo pregunten a su primo…

―…

― Jajajaja… ¡Fíjate si se cagó, que hasta se le olvidó el ramadán!… Julio le metió dos vasos de zumo para que no se desmayará… ¡Alá… Alá….! No sé cuántos rezos echó cuando veníamos en el coche… Pues sí, lo dejó hecho una mierda…  Ya me dirás dónde queda el sitio ese en que te lo lavan de puta madre…

―…

― ¡Qué dices! De eso nada… Qué terminen de poner el techo y que no se vayan hasta que lo acaben… Encima me va a tocar pagarle el día completo a los vagos estos…

Rabiosamente indignada por lo que estaba escuchando, justo cuando estaba a punto de ganarme al señorito de enemigo tras decirle cuatro cosas, apareció mi amiga con la mala noticia de que su madre se quedaba ingresada…

Aeropuerto de Barajas

Dos asientos más allá de mí propia espera, un hombre y sus dos pequeñas hijas, de entre ocho y diez años, se sientan a lo mismo. Él pide a las niñas que se estén quietecitas, pero ellas ya andan saltando entre sus maletas y las de los vecinos. Suena su móvil.

― Han dicho que sale en una hora…

―…

― ¿Y qué quieres que haga, mujer?… ¿Me subo al avión y lo conduzco yo?… ¡Andrea, mira lo que hace tu hermana!…

―…

― ¡No puedo estar a todo, guapa!… Ya te llamo cuando las embarque…  ¡¿Qué dices?!… Ya estamos con lo mismo… Pero mira que eres cansina, bonita… No, no hace falta que me lo recuerdes, ¿cómo crees que se me va olvidar porqué nos divorciamos?…

―…

―Pues ya sabes: ajo y agua…

Clínica dental

En la salita de espera coincidimos cinco personas. Ninguna abre la boca.

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