Cocido madrileño

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Mientras yo trataba de ahogar las carcajadas con una cucharada de sopa, provocadas por la enésima tontería que acababa de presumir el novio de mi hermana,  va éste y me suelta:

−  No te rías, colega. Como me ves, te verás… Algún día TÚ también serás un cuñado…

Aún recuerdo como recalcó el «tú», con el índice extendido, mirándome a los ojos. Utilizó un tono similar al de las mujeres del ramito de romero cuando rechazas que te lean la mano.

Un intenso escalofrío me recorrió todo el cuerpo. Mi mano temblorosa tuvo que soltar la cuchara, agriándome el relleno y los garbanzos con los que mi abuela inauguraba el otoño familiar.

Al caer la noche, con el estómago revuelto, afectado aún por aquella maldición, me juré en silencio que mi próxima novia sería hija única, huérfana a ser posible.

No me pregunten cómo terminé casado con Soledad, la cuarta de ocho hermanos…

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Misantropía 4.0

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Te subes al vagón. Compartes trayecto con veinte, treinta extraños, atrapados en la red.

Pasas por el bar a tomar café. Miras a un lado y a otro: seis personas abducidas por el móvil, incluído el camarero.

En la sala de espera están ocupados todos los asientos. Desde un rincón, cuentas veinte pacientes abstraídos en su íntimo mundo virtual. Sus  apellidos, uno a uno, son reclamados por una pantalla. No los conoces ni los vas a conocer. En todo caso, tu única certeza es que les duele algo. Igual que a ti.

De regreso, te paras a hacer la compra. Vas esquivando a un montón de semejantes ajenos a ti. En la caja, una mujer te da unas desgastadas buenas tardes. Parece tener un nombre propio: lo lleva impreso en una chapa sujeta al pecho. Agradeces ese sútil toque de humanidad. Le devuelves el saludo.

Vuelves a casa. En tu edificio hay veinticuatro puertas que resguardan historias que no te afectan. Solo conoces al portero. En realidad, solo sabes que dice llamarse Ángel porque un día te envió un mensaje para avisarte de la llegada de un paquete. De su vida, ni remota idea.

Colocas las viandas. Cuando llevas el jabón al baño, te chocas en el espejo con una mirada baldía que te observa inquieta.

Se te ocurre que sería una buena idea colgarte una chapa como la de la cajera…

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Don Luis

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“Poros desde Villa Nikki. Yo esperándote en Poros. Ábreme los brazos, אל תעזבני: No me abandones. Salmo de David.”

Luis González de Alba, 2 de octubre de 2016. Su último mensaje.

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La primera vez que leí sobre el amor, la izquierda y la homosexualidad, todo en un mismo texto, fue gracias al escritor Luis González de Alba. Para mí, aquella lectura marcaría mi salida de la adolescencia y mis primeros pasos en los asuntos amatorios. Desde entonces, he seguido, y leído, cualquier cosa que publicara Don Luis. Sí, le llamo Don, porque era una especie de Padrino del desgarro amoroso, la conciencia política y los firmes principios de un exquisito caballero, aunque no siempre estuviese de acuerdo con él. Aún así,  yo lo he admirado siempre.

Esta mañana, 3 de octubre, después de un fin de semana complicado, lleno de recuerdos, (que celebré enviando unas flores a mi madre. ¿A quién sí no?), me despierto con la noticia de la muerte elegida de Luis González de Alba. Son las ocho de la mañana y me cuesta encajarlo. Pero la red, esa misma que me permitía ser “su amiga” en facebook, me lo confirma.

Leo que ha sido una decisión voluntaria, meditaba y organizada. En días previos, se había dedicado a poner sus cosas en orden. Deja arreglado todo lo relacionado a su obra, derechos y herencia. Y elige el significativo 2 de octubre,  cuarenta y ocho años después de haber sido líder del movimiento estudiantil, lo que le llevó a la cárcel, para despedirse de todos nosotros. Para que no olvidemos.

Por supuesto que la noticia me ha descolocado. Me entristece por lo que la ausencia significa entre los que nos quedamos aquí. Pero no puedo negar que, aunque me desazona, admiro su valentía y, sobre todo, su coherencia hasta el final.

Lo ha hecho en paz, discreto.Tan solo pidiendo que el amor, ese amor tan suyo, le abra los brazos…

¡Buen viaje, Don Luis!

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Esta es la última imagen que Luis González de Alba colgó en su facebook. Así quiere que lo recordemos. Así será, maestro…

 

 

 

Cuentos a medianoche

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Una de las afortunadas consecuencias de publicar un libro, son las entrevistas. Y  aunque te dan pánico los micros  -porque siempre te queda la sensación de haber dicho muchas tonterías y haber olvidado lo de verdad importante-, a todas dices que sí.

Así que ayer me fui a cumplir una visita a la periodista Yolanda Pintor, que dirige y presenta  La Buhardilla de Radio 5 (RNE). Con mucho cariño, me invitó a dejar el bolso, los formalismos, las frases hechas, etc., en el perchero. Me sentó a su lado…

Y cuando me quise dar cuenta, me había enredado en el programa de radio más bonito y emocionante de mi vida… ¡Muchas gracias!… Y mil más…

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la-buhardilla-radio-5Cuentos a medianoche en La Buhardilla radio 5 (RNE)

México se escribe con X

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Leyendo el programa de la primera edición del festival «México se escribe con X», me pregunto: ¿con X de excluyo a las mujeres?

Durante dieciocho días, y más de treinta actividades culturales programadas por el Instituto de México en España −con el apoyo de un buen número de entidades colaboradoras−, según reza el cartel, la presencia de mujeres creadoras se limita a dos expertas en arte textil, una editora del FCE y  la exhibición de una película dirigida por Alejandra Sánchez. Y, por supuesto, la Excma. Sra. Embajadora, cuya presencia es fundamental para celebrar el acto cívico y posterior ceremonia del Grito de Independencia.

El resto del programa lo conforman artistas y escritores, todos ellos de notable prestigio…

Así que poco hablaré de otra exclusión: la de los y las que no somos tan notables, pero que también reivindicamos la X en España y en el resto del mundo.

En mi interesada opinión, pero no por ello, menos justa, creo que habría sido una buena oportunidad  habernos dedicado alguna de las jornadas programadas a los que, en nuestras diferentes disciplinas culturales: artes plásticas, fotografía, música, literatura, gastronomía, etc., nos vamos haciendo un hueco con nuestras obras en este país, difundiendo con orgullo nuestro origen mexicano. Les puedo asegurar, bien lo sabemos los que nos dedicamos a esto, que es tarea harto compleja la de construir un diálogo entre nuestras dos orillas. De verdad,  el apoyo no nos habría venido mal.

También se echa de menos en el programa un repaso a nuestra historia, más allá del mariachi o Frida Khalo. Habría sido muy interesante una conferencia, debate o mesa redonda acerca de, por ejemplo, la propia  Xleitmotiv de este festival-, un claro ejemplo de nuestra andadura en común con España.

¿Qué tal haber invitado al historiador español Don Manuel Ortuño Martínez,condecorado con la Orden Mexicana del Águila Azteca en grado Venera, otorgada por el Gobierno Mexicano, como reconocimiento a su incansable labor de investigación y difusión de nuestra historia?  Enamorado de México, el entusiasta investigador ha escrito varios libros sobre aquella época, incluyendo las Memorias de Fray Servando Teresa de Mier, un gran defensor del uso de la X.  Aunque también podría habernos hablado sobre la vida de un prócer de nuestra independencia,  el navarro  Francisco Xavier Mina, del cual ha escrito tres libros, uno de ellos llevado al cine. Libros que, por cierto, entregó personalmente (hará un par de meses) a la señora Embajadora. Doy fé, pues yo también estaba ahí y también le entregué los míos.

En fin, sin ánimo de ser una aguafiestas, sirva lo escrito para provocar una reflexión a considerar en futuros eventos. Porque en la X cabemos todas, todos, ellas y ellos…

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