31 de mayo de 2014

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El sábado 31 de mayo se va a la caseta 141 de la Feria del Libro de Madrid, «No hay tres sin dos»(Trama editorial, 2014), a partir de las doce y hasta que el cuerpo aguante…

A su lado estarán los otros miembros del trío: Cuentos chinos (2009) y Pizca de sal (2012), también de Trama editorial. Por supuesto, alternando con George Sand, Mark Twain, Iñigo García Ureta…  y el resto de integrantes de la gran Orquesta Trama…

Allá nos vemos… Sí o sí…

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Contraportada de No hay tres sin dos, escrita por John Hemingway.
Contraportada de No hay tres sin dos, escrita por John Hemingway.
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Julia

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Para el día de ayer tenía planeado presentar en sociedad a Julia.

Más, como decía Lennon, la vida es lo que pasa mientras planeas otras cosas. Y, por desgracia, la tristeza se impuso a la alegría. Como la vida misma.

Hoy, con un poco de mejor ánimo, quiero hablarles del nacimiento de la colección Hypatia, promovida por el jovencísimo sello ViveLibro Editorial, y que surge con el espíritu de editar obras escritas por mujeres.

Detrás de este nuevo proyecto se encuentra un buen equipo de profesionales, con mucha experiencia en el sector del libro, y mucha pasión por la literatura. Su objetivo es publicar autores a su cargo, en papel y en formato electrónico. También ofrecen la posibilidad de la autoedición para todos aquellos que quieran ver sus obras publicadas, y no tengan -o no quieran- una editorial.

Y, sin esperarlo, tuve el honor de que me invitaran a formar parte de sus autoras con una obra mía.

Julia es una novela breve. Ya saben, querid@s lector@s, que la brevedad es lo mío. Es una novela íntima. Dura. Cuenta la historia de dos mujeres que, por casualidades, y causalidades, del destino, se encuentran en el mundo virtual. A partir de ese primer contacto, entablan una relación de complicidad electrónica, en la que van desnudando sus almas, sus tristezas, sus miedos y su desgarrada realidad.

Soledad, amor, música, desamor, muerte, drogas y violencia de género, son los mundos en los que gravitan María y Julia. Dos mundos alejados entre sí, pero que, como espejos, se cruzan a la velocidad de los megas y de la desesperación.

Esta novela, que comencé a escribir en México, está llena de ciudad y de mar. Hay  una parte, la de Julia, que, como aclaro en el libro, sí existió, fue escrita, en gran medida, por ella. Luego, desapareció sin dejar rastro. Así que, ojalá, este libro llegue a sus manos y se haga presente. Después de tantos años, sigo esperando su regreso.

Para esta edición, como un extraordinario lujo, mí admirado amigo, Armando Ledoux, magnífico ilustrador uruguayo, «nacido en 1930» −me pide que lo destaque−, se hizo cargo de la portada y de una serie de ilustraciones que, a modo de necesaria pausa, van acompañando al texto.

El «embarazo» de Julia ha sido corto. Considerando que estaba en la «incubadora» desde hace años, una vez corregida por mi amado Carlos,  a la espera de encontrar los «forceps» adecuados a sus propias necesidades.

Dado que esta obra se aleja, y mucho, de mis amados, e irreverentes, cuentos breves, editados por la también, irreverente Trama editorial,  dejo, por esta ocasión, a Julia en manos de otro buen editor.

Porque Julia, es todo menos divertida. Porque la violencia de género es un tema muy serio, demasiado serio. Por ello, en forma de colofón,  se incluye una reflexión escrita por María Martín Barranco, Especialista en Igualdad, mujer muy comprometida con el tema de género, a la que agradezco de corazón, su tiempo, e interés, por formar parte de este libro.

 Lectores y lectoras, les presento a mi niña bonita…

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Julia, Col. Hypatia, ViveLibro (2013)
Julia, Col. Hypatia, ViveLibro (2013)

Suplemento Babelia (El País, 21/08/10)

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REPORTAJE: LIBROS

Mecanismos de relojería

A. R. F 21/08/2010

La buena salud y popularidad de que sigue gozando el microrrelato puede apreciarse enPor favor, sea breve 2 (Páginas de Espuma), una antología en la que Clara Obligado reúne unas 150 muestras ordenadas de mayor a menor extensión y firmadas por escritores veteranos (Tomeo, Millás, Merino, L. M. Díez), por otros más jóvenes que han demostrado pisar sobre seguro en este terreno (Iwasaki, Berti, Hipólito Navarro, Julia Otxoa) o bien por unos cuantos menos conocidos y cuyos textos no desmerecen en calidad. Las últimas piezas, casi todas humorísticas, recuerdan las greguerías ramonianas o los anaglifos y otros juegos de lenguaje, y en general son una gozada.

El humor también recorre algunos de los Cuentos chinos (Trama Editorial), de Alejandra Díaz-Ortiz, con registros que van de lo macabro-truculento al absurdo cotidiano, la ironía o el cinismo. Así, los titulados ‘Globalización’, ‘(Re)flexiones’, ‘Bodas de plata’, ‘No, no, no nos moverán…’ (Texto: “Y nos movieron”).

La máquina de languidecer (Páginas de Espuma), de Ángel Olgoso, es un soberbio y versátil libro de microrrelatos fantásticos, algunos de los cuales le dan la vuelta a episodios mítico-legendarios (la última cena, el retorno de Ulises), nos revelan cosas sobre “el otro Borges” o Kafka; homenajean a Poe; trabajan con elementos de corte apocalíptico o narran regresos al pasado; revelan el envés de la costumbre, lo anodino y la rutina; o nos instalan en el ámbito de lo fantástico-puro. En ellos, lo perturbador se acentúa porque todo sucede en el arriesgado territorio de la mente: ese padre que contempla al hijo recién nacido, el marido al que los ojos de su esposa le parecen dos canicas monstruosas, el niño que sueña experimentos en el laboratorio escolar o las siniestras consecuencias de un impulsivo apretón de manos: “La suya -un objeto mustio y de tacto desagradable- apenas latía cuando, de regreso, casi al anochecer, corrí a guardarla en la fresquera”.

Y aunque no pertenezca estrictamente al género algunos de sus rasgos reverberan en El libro de las caídas (Sexto Piso), donde Andrés Barba trata del terror a dejarse y verse morir. Ilustrado con la bella y poderosa elocuencia de los dibujos de Pablo Angulo, el libro nos acerca paso a paso hasta ese vértigo -el no, el vacío, el desmoronamiento, la inmovilidad final- en las treinta primeras secuencias o micronarraciones poéticas que tienen su anverso en la segunda parte, que es exploración de ese lugar lleno de quietud y a la vez de tormenta.

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