Versos efímeros para una noche cualquiera

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Mirada

Sonrisa / ¿Hola qué tal?

Deseo

Cuerpo

(Le supongo algún nombre)

ºª

º

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Entelequia

Nada es lo que parece. Incluso, lo que parece, es nada.

(Sí, pensaba en ti.)

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ºHollywood Cinema, fotografía de Hiroshi Sugimoto.

El artista disparó la cámara justo antes de que se iniciara la proyección de la película,
manteniendo el obturador abierto hasta que apareció la palabra “fin”.
Así pues, he aquí la foto de algún clásico americano…

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Monedita de oro

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Según la Wilkipedia, la personalidad se puede sintetizar como el conjunto de características o patrón de sentimientos, emociones y pensamientos ligados al ser. Es decir, es el conjunto de  ideas, actitudes, hábitos y, en general, la conducta de cada individuo, que se manifiesta a lo largo de su vida  frente a diversas situaciones, distinguiéndolo de cualquier otro, haciéndolo distinto a los demás.

La personalidad persiste en el comportamiento de las personas congruentes a través del tiempo, otorgando algo único a cada individuo que lo caracteriza como independiente y diferente al resto.

Dicho lo anterior, y cumpliendo con el Club de las canciones en el que, para este mes, Juan Carlos «Er profe», propone temas relacionados a nuestra personalidad, yo traigo aquí cuatro que, sin duda, tienen mucho que ver conmigo.

Lo que me gustaría descubrir algún día es a la persona congruente que me habita…

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A modo de manifiesto:

Canción: Prefiero Amar

Interpreta: Luis Eduardo Aute

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El día a día:

Canción: Todo a pulmón

Interpreta: Alejandro Lerner

Dicen de mí:

Canción: Mala Hierba

Interpreta: Alejandra Guzmán

Y yo digo que:

Canción: No soy monedita de oro

Interpreta: Cuco Sánchez

Advertencia al lector

Leo con alegría que el Premio Cervantes 2011 le ha sido concedido a Nicanor Parra.

(Últimamente, van acertando con los premios…)

Sí, tiene razón Luis Eduardo Aute cuando en el prólogo de los Cuentos chinos (Trama editorial),  asegura que “… en algún momento los antipoemas de Parra no le son ajenos a la autora”.

Y digo yo: ¿cómo podrían ser ajenos a ningún mortal  los versos del imaginario poeta?

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ADVERTENCIA AL LECTOR

El autor no responde de las molestias que puedan ocasionar sus escritos:

Aunque le pese.

El lector tendrá que darse siempre por satisfecho.

Sabelius, que además de teólogo fue un humorista consumado,

Después de haber reducido a polvo el dogma de la Santísima Trinidad

¿Respondió acaso de su herejía?

Y si llegó a responder, ¡cómo lo hizo!

¡En qué forma descabellada!

¡Basándose en qué cúmulo de contradicciones!

Según los doctores de la ley este libro no debiera publicarse:

La palabra arco iris no aparece en él en ninguna parte,

Menos aún la palabra dolor,

La palabra torcuato.

Sillas y mesas sí que figuran a granel,

¡Ataúdes!, ¡útiles de escritorio!

Lo que me llena de orgullo

Porque, a mi modo de ver, el cielo se está cayendo a pedazos.

Los mortales que hayan leído el Tractatus de Wittgenstein

Pueden darse con una piedra en el pecho

Porque es una obra difícil de conseguir:

Pero el Círculo de Viena se disolvió hace años,

Sus miembros se dispersaron sin dejar huella

Y yo he decidido declarar la guerra a los cavalieri della luna.

Mi poesía puede perfectamente no conducir a ninguna parte:

“¡Las risas de este libro son falsas!”, argumentarán mis detractores

“Sus lágrimas, ¡artificiales!”

“En vez de suspirar, en estas páginas se bosteza”

“Se patalea como un niño de pecho”

“El autor se da a entender a estornudos”

Conforme: os invito a quemar vuestras naves,

Como los fenicios pretendo formarme mi propio alfabeto.

“¿A qué molestar al público entonces?”, se preguntarán los amigos lectores:

“Si el propio autor empieza por desprestigiar sus escritos,

¡Qué podrá esperarse de ellos!”

Cuidado, yo no desprestigio nada

O, mejor dicho, yo exalto mi punto de vista,

Me vanaglorio de mis limitaciones

Pongo por las nubes mis creaciones.

Los pájaros de Aristófanes

Enterraban en sus propias cabezas

Los cadáveres de sus padres.

(Cada pájaro era un verdadero cementerio volante)

A mi modo de ver

Ha llegado la hora de modernizar esta ceremonia

¡Y yo entierro mis plumas en la cabeza de los señores lectores!

Nicanor Parra