Seis años Seis

.

El gesto y la palabra

El papel en que te escribo
se hace pequeño, es un átomo.
Mis dedos sólo se prolongan
porque te escribo, y te describo
en la intuición, y se acuerdan de ti.

( Los mares detenidos, Carlos Álvarez-Ude, 2010.)

.

Porque la memoria es la memoria, más allá de mí. Aquí estoy, endosando la palabra a tu recuerdo. Y echándote de menos. Siempre.

A los seis años de tu último vuelo.

.

comidaprimos 033

Anuncios

Árbol Genia/lógico

.

Siendo como es hoy,  22 de febrero,

Declaro que: yo tengo madre y hoy cumple años.

A su vez, mi madre tiene madre, aunque ella cumple en otro mes.

También tengo hermanas, que son dignas hijas de su madre.

Entre todas, compartimos abuela y madre. Unas más que otras.

No es por falta de cariño, si no por exceso de distancia.

Nuestros hijos también tienen madres. Y  abuela y bisabuela.

Y hermanos. Y hermanas. Y primos. Y tíos. Y tías. Y perros. Y gatos.

Así pues, siendo como es hoy, cumpleaños de mi madre -que también es hija y abuela-

Me sumo a todas, y cada una de sus ramas, para acariciar su corazón.

Te quiero, madre. Gracias.

.cumplemama

 

(Hoy también sería tu cumpleaños. Te imagino celebrando en la nube de los versos…)

.

.

 

 

 

 

 

 

 

Década

.

Hoy hace diez años. También fue un día soleado. Otoñal y con la misma claridad que tiene el día de hoy.

De allende el mar llegó la familia. Del otro lado de la sierra, la otra familia. De todas partes, los amigos. Una década ha pasado desde que nos hicimos comadres, comadre.

Uno a uno han pasado los octubres hasta llegar aquí, donde estas líneas se estremecen recordando aquella mañana en el ayuntamiento de El Espinar. Esa en que dijimos: “sí, pa´siempre y sí, pa´todo… ¡Vámonos recio!”

Ya no somos los mismos de esta imagen. Ya no estamos los mismos.

Pero nuestro siempre y nuestro todo sigue siendo hoy…

(No te preocupes Carlitos, estoy cumpliendo tu deseo: soy feliz. Sé que lo sabes.)

.

El día que dije que sí...
El día que dijimos que sí…

Inbox

.

Descuida, no estoy sufriendo.
Es sólo el poder de tanta ausencia…
(Los mares detenidos, Carlos Álvarez-Ude, 2010)

.

La culpa fue de ese inesperado correo, el primero de la mañana. Me solicitaban algo tuyo. Como se trataba de un asunto que te haría sentir orgulloso, decidí buscarlo.

Me acerqué al baúl, el nuestro, ese que no conseguimos llenar. El mismo que lleva conmigo cuatro mudanzas y  dos nuevas vidas, sin abrir. Me hundí en él.

Ya sabes como soy: resultó inevitable mojar con sal más de tres recuerdos. Revolví todo. Me revolví toda.  No conseguí encontrar lo que me pedían.

Entonces, rabiosa de tanta ausencia, te pregunté: «¿Cariño, ¡dónde coño lo has guardado!?»

Bruce me respondió…

.

.

Sí, los recuerdos pulga pican de tres en tres… Sin avisar.

.

Ausencia

.

No creo en más infierno que tu ausencia.
Paraíso sin ti, yo lo rechazo.
Que ningún juez declare mi inocencia…
Antonio Vega

.

Pues de ausencia hablamos

que constancia quede:

no solo es ausencia.

La presencia, ahora,

es total. Si cierro los ojos,

te veo. Estás en todo.

Tan solo el contacto falta:

palpar con las manos,

con los ojos ver sin presencia,

sentir esas cimas erizadas,

y no poder decir sima,

pues extensa es en el recuerdo.

 

Mundo toda ella se vuelve

y se disloca el sentido

intentando nombrarla.

 

Carlos Álvarez-Ude, Los mares detenidos, 2010.

 

______

* Hoy, 1 de cotubre, tendríamos que celebrar el noveno aniversario “legal” de una vida que no fue, pero sigue siendo…

.

.

Un gintonic a tu memoria

.

Cuatro años después, aquí sigo. Aquí seguimos.
Todo va más o menos bien. Hay poco que contarte.
Lo más reciente es que, al final me decidí, y he vuelto a vivir en Madrid.
Por otro lado, y aunque perjuré lo contrario, he escrito otro libro. Sí, lo sé, mis «nuncas» de siempre.
Me imagino que ya sabrás que algunos amigos tuyos se han marchado para seguir haciendo poesía al mismo sitio al que tú te adelantaste. Supongo que ya estarás verseando con Panero.
Una buena noticia es  que Ruth ha sido tía abuela de una hermosa niña. También se cambió de casa. Por mi parte, en los últimos tiempos, he hecho nuevos amigos y sigo tratando de conservar a los viejos, pero ya sabes que soy un desastre. Esperanza, tu «niña», está muy divertida. Daniela se fue a seguir sus sueños a Mallorca. Tus hermanos, uno cantando, el otro, viajando, como siempre. Manuel sigue siendo mi compadre, amigo y editor. No hemos dejado de cantar rancheras.
En fin, ya ves, todos seguimos empeñados con la vida.
¿Yo? Ya sabes, la misma. Sonriéndole al diablo, enamorada del presente y sin más futuro que lo que estoy tratando de escribirte ahora mismo, robándole un instante a la mañana para decirte que sigues tan vivo como siempre. Que aunque la vida, mi vida, se ha rehecho en otras calles, lo bueno y lo duro, no lo puedo, ni lo quiero, olvidar.
Ni en uno ni en cuatro años. Ni en siete vidas.
Y, aunque la espalda me siga doliendo, la ausencia, la tuya, por fin encontró su sitio en éste devenir de la vida mía. Escogió un buen lugar, a salvo de penas y tristuras. Un lugar amable, cálido, muy cercano a esa «extraña lasitud de la ternura»…
Quiero imaginar que tú debes estar muy bien, disfrutando de ese limbo privado para poetas que gustaban de los gintonics sin floripondios y que ahora están tan de moda por aquí. ¡Te daría un ataque si vieras esas copas llenas de gominolas, pétalos de flores y granitos de raras especias!
En fin, querido Carlos, ya para despedirme, quiero darte las gracias por andar revoloteando por ahí como un duendecillo invisible, ayudándome a desenredar las dudas y arropándome los miedos, mientras voy tratando de ser feliz.
No es fácil, tú lo sabes. Los años, los sueños y la puñetera realidad no ayudan. Se trata de aquello que solías citar de Cernuda sobre «la realidad y el deseo», lo que no termino de cuadrar.
Pero no te preocupes. Bien me conoces y sabes que seguiré «braceando a muerte» para no ahogarme en los mares detenidos de éste absurdo cuento que es la vida.

(A Carlos Álvarez-Ude, en el cuarto aniversario de su último beso.)