A fuego lento

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Una pizca de sal

A ver, señora jueza, usted me va a entender… ¿Sabe su señoría el tiempo que se lleva una en la cocina para hacer unos buenos pimientos rellenos?… Para empezar, hay que ir al mercado a escoger los más rojos y hermosos… (seguir leyendo…)

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Lágrimas negras

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Si de llorar se trata, lo mejor es picar una cebolla mediana muy finita.

Luego, tres jitomates bien coloraditos que se deben mezclar con un manojito pequeño de cilantro.

Para terminar, tres aguacates maduros bien bañaditos de limón verde, a fin de que no se pongan negros. Como las lágrimas.

Se agrega un buen chorro de aceite y sal al gusto.

Con el mismo gusto que hay que maldecir a quien se fue.

Una vez bien llorada la pena, el guacamole se sirve con totopos o chicharrones crujientes, pero sin rencores. Dice mi abuela que el aguacate y la muina no se llevan bien.

Les recomiendo acompañarlo con buen tequila blanco o reposado, sin olvidar a José Alfredo cantando «Ando volando bajo»…

¡Ay, dolor, ya me volviste a dar!

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Play Gastro, Cadena SER, “Poesía y lágrimas de cebolla”

(A partir del minuto 10, 34 podrán escuchar una poética forma de hacer el guacamole…

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Pizca de sal (Trama editorial), el sábado 8 de junio a partir de las 12,00 hrs. en la Feria del Libro de Madrid.