Puente de plata

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Cuando Julito pidió a Laura ser su novio, lejos estaba de imaginar que el entusiasta «sí» de ella, incluía el «sí» de sus cuatro inseparables amigas. (Además de ser el principio de una de sus peores pesadillas.)

Julito se enamoró de Laura nada más verla. Cual tópico, enseguida supo que ella era la mujer de su vida. Y decidió conquistarla. Lo consiguió con relativa facilidad. Ella también se había enamorado de él.

Así pues, el inicio de su relación fue como todos los inicios: mágico. Cada momento, cada palabra, cada beso encajaba con el siguiente a la perfección. Y bla… bla… bla… ¿Qué les puedo decir, que no se haya escrito mejor, sobre la fascinación que nos provoca un nuevo amor?

Unos meses después, llegó la cena de fin de año.. (seguir leyendo…)

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M30

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La puerta mejor cerrada es la que puede dejarse abierta.
(Proverbio chino)

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A ver, señorita, se lo vuelvo a repetir…

No soy señorita, soy la Doctora Lozano… Y no, no me lo vuelva a repetir.

¡Qué no estoy loco, joder!… Lo del accidente en el túnel es verdad, créame…

¿Sí? Entonces, según usted, ¿desde el mismo infierno llegó directamente aquí?

Que sí, joder, que sí… Corrí a través de un pasillo muy largo y oscuro que terminaba en unas escaleras. Las subí… y he aparecido justo por esa puerta…

Ya… ¿Cómo por arte de magia?…

¡Menos burlas, doctorcita, menos burlas!

Bueno, vamos a ver. Lo primero es que se relaje, está usted muy excitado… Suponiendo que lo que dice es verdad, ¿no le parece lo más absurdo que haya contado nunca?

Pues… pues sí, es absurdo, pero es verdad…

Mmm… Y los otros, los que salieron corriendo igual que usted, ¿dónde están?.. (seguir leyendo…)

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Píxeles

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Pues ahí estaba yo: rellenando el perfil, que más que perfil, parecía una ficha policial.

¿Altura? Pues 1,64 m. ¿Edad? Bueno, un par de años menos, ¡qué más da!: 42. ¿Color de pelo? Bueno, ahora lo tengo castaño, pero tengo ganas de un cambio: pelirroja.

¿Tatuajes? Un error de juventud: sí. ¿Aficiones? ¡Uf! Si digo que me gusta hacer ganchillo, pensarán que soy una antigua. Y si digo que me gustan las motos… Nada, lo normal: cine, lectura y pasear. ¿Quieres tener más hijos? ¡Pero si no tengo ni uno! Y si digo que sí, saldrán huyendo: No, no quiero.

¿Apariencia? ¿Esbelta, delgada, atlética, unos kilos de más? ¡Pero si todas tenemos unos kilos de más!

¿Te consideras muy atractiva, agradable de ver, solo atractiva, normalita?… ¿Qué significará “agradable de ver”?

¿Qué tipo de hombre quieres? Marca las casillas que se correspondan con tu búsqueda… ¡Pues puesta a pedir!: “Alto, atractivo, universitario, buena posición económica, sin cargas familiares, simpático, buen humor, inteligente, cariñoso, sincero, romántico, culto, con pelo, ojos claros, sonrisa agradable, que sea fiel y con disposición al compromiso”.

Tampoco es que pida mucho. Pues bien, ya está: perfil aprobado y activado. Allá voy… (seguir leyendo…)

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Publicado en “Los Relatos de Estío” del periódico Cuarto Poder.

Las pilas de Grey*

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No odió a su marido por abandonarla. Ambos sabían que eso iba a suceder tarde o temprano. El problema es que pasó demasiado tarde para ella. Y en muy buen momento para él, que en pocas semanas ya tenía una joven y guapa novia. Sin embargo, ella se quedaba con cincuenta años encima, descolocada y con mucha sed.

Como terapia, se empeñó en salir y reencontrarse con el mundo al que había apartado de su vida el mismo día que se casó… (seguir leyendo)

 

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* Relato publicado en el  Blog del Verano del periódico digital Cuarto Poder.

Garganta profunda*

(*Con este cuento inician los Relatos del Estío en el  Blog del Verano del periódico Cuarto Poder)

 

− Hola, mi nombre es Rosario, vivo sola y ronco como una posesa.

Se lo dije así, de corridito. El hombre me miró incrédulo. Pasmado, sin decir nada, esbozó una sonrisa y se quedó al pie de la mesa, sin acertar a retirar la mano con la que me invitaba a bailar. De haberse tratado de una película, aquella hubiese resultado una de las más patéticas −y célebres− escenas de la cinematografía mundial.

− No, no se ría usted. ¿Qué lo de roncar es cosa de hombres? ¡Mentira! Un mito tan falso como el de asegurar que es la mujer la seducida. Los ronquidos, en mi caso, son una maldición. La peor. Verá, le cuento…  (Seguir leyendo)