(a)mantis religiosa

 

− Por dios, cariño, tengo que irme…  ¿Me podrías devolver la cabeza?…

− Hace tiempo que te fuiste, querido…

 

Mantis religiosa, también conocida como Santa Teresa…
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Acoso textual

 

― ¡Hola! Disculpa si te llamo a casa. Es que me urge saber si ya recibiste mi carta. También la envié por fax a tu oficina y a tu correo electrónico. Ya de paso, la colgué en tu muro. Pero, por si acaso no las ha visto, ahora mismo te la leo… Espera… espera, no cortes…

«Mí venerado amor:
Te deseo. Te necesito. Te pienso. Te quiero. Te extraño. Te sueño. Te anhelo. Te espero.
Te deseo. Te necesito. Te pienso. Te quiero. Te extraño. Te sueño. Te anhelo. Te espero.
Te deseo. Te necesito. Te pienso. Te quiero. Te extraño. Te sueño. Te anhelo. Te espero.
Te deseo. Te necesito. Te pienso. Te quiero. Te extraño. Te sueño. Te anhelo. Te espero.
Te deseo. Te necesito. Te pienso. Te quiero. Te extraño. Te sueño. Te anhelo. Te espero.
Te deseo. Te necesito. Te pienso. Te quiero. Te extraño. Te sueño. Te anhelo. Te espero…»

 

― ¿Oye?… ¡¿Aló?!… ¿Me escuchas?… ¿Cariño?… ¿Sigues ahí?…

 

 

Si olvidas mi nombre

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Me puedes llamar cariño, amor, cielo, princesa, flaca, ratita, niña, guapa, sexy… Incluso, te permito llamarme cursi, aburrida, necia, insoportable, fea, colgada, triste.

Es más, en caso extremo, podría reírme de un cari, churri, muñequita, bombón o gordi. De hecho, si te es preciso, hasta me puedes llamar por teléfono.

Pero, por favor, nunca más vuelvas a llamarme soledad.

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