Cuentos chinos

img_20161213_173741

.

Hace siete años ya de aquella lluviosa noche de diciembre, en la que mi admirado Luis Eduardo Aute, tan generoso como buen amigo, se acercó hasta el Bar Santana de Segovia para ratificar en voz alta, lo que por escrito (a)firmó de los Cuentos chinos, mi primer libro… Dando fe de todo ello, mi querida Ana San Romualdo.

¿Y qué mejor regalo para celebrarlo, que saber que mi «padrino» avanza en su recuperación con gran empeño?

¡A por el mar, querido Eduardo…!

.

alejandradiazortiz_luiseduardoaute

Luis Eduardo Aute, Alejandra Díaz Ortiz y Ana San Romualdo (Segovia, 2009)

Paracetamol

Si hay un sabor, un aroma, una textura que a la mayoría de los mexicanos nos acerca a la infancia y al calor familiar es, sin duda, el de una buena sopa.

¿Cómo entender la comida mexicana sin un generoso plato de sopa de pasta, de primero?

Por eso, cuando a once mil kilómetros de distancia me da por echar de menos los cuidados maternales −esos que todo lo arreglan con una sopita bien caliente−, máxime si me está atacando una buena bronquitis, pues me voy directo a la cocina y me preparo una generosa perola.

Vaya por delante que me encanta la sopa de nadal (típica catalana) y la sopa de cocido madrileño, que son muy ricas, pero de aspecto paliducho para mi gusto. En cambio, la sopa mexicana es tan coloradita, tan llena de color. Y de calor. Y yo la echo de menos.

Así que anoche, con 37,4º en el termómetro, escalofríos por medio, me puse manos a la obra. Quería mimos, pero estaba sola. Necesitaba recuperar mi cuerpo. Dispuse un par de cucharadas de aceite en una olla y la puse al fuego. Una vez caliente, le eché la pasta que tenía: conchitas. Pero se pueden usar fideos finos o gruesos; municiones, letras, estrellitas, coditos, moños, etc… Desde un puñado por persona, si les gusta la sopa aguada; o dos o más, si les gusta espesa. Yo soy de doble ración. De mimos y de pasta.

A la vez, puse en la licuadora jitomate coloradito (tomate rojo), cebolla y un diente de ajo. Lo licue muy bien. Hay quien lo pasa por el colador, yo no. Cuando la pasta estuvo bien impregnada por el aceite (sin que llegue a dorar), le incorporé el jitomate molido y le agregué un litro de caldito de res. También se puede usar caldo de pollo. Si no hay a mano caldo hecho, pues se le agrega agua y una pastilla de caldo.

Yo le pongo un poco de cilantro, pues me gusta mucho el gusto que le da. Pero, por ejemplo, mi madre le echaba espinacas (y así nos las colaba en la comida). Mi abuela, en cambio, le echaba “menudencias” (higaditos de pollo). A veces, mi hermana le echa verduras. El caso es que la sopa de pasta admite cuanta variante se nos ocurra, incluso, al servir, se le puede echar queso (yo lo hago) o, hasta un huevo cocido (como lo hacía mi padre).

Veinte minutos después, sudando como un pollo, me sentí reconfortada tras dar buena cuenta de un sabroso plato de sopa bien caliente. Luego me metí a la cama, me arropé con la manta, como si fueran los mimos anhelados, y me quedé dormida, por primera vez en los últimos días, sin toses ni miasmas.

Pues oigan, que me he levantado en franca mejoría… Y es que, lo que no remedie un buen plato de sopa caliente, no lo remedia ni el paracetamol…

.

sopadeconchitas

La mochila

.

Ayer, a propósito de unos textos que estoy transcribiendo, comentaba con MO que desde mi juventud no había vuelto a leer, ni a escuchar, términos como “dictadura del proletariado”, “la revolución de las masas”, “centralismo democrático”, “moral comunista”… Y es que el texto en cuestión tiene  mucho que ver con una ardiente defensa de la Revolución Cubana, allá por el año 1974.

Así, lo último que podría imaginar es que hoy me despertaría con la muerte de Fidel Castro. Es curiosa la vida.

Hace cuatro años que escribí “Los hijos de la Revolución”  (publicado en Pizca de sal, Trama ediorial),  un cuento en el que imaginaba un “diálogo imposible” entre Fidel y el Ché acerca de sus respectivos hijos. Y es que yo nací en, crecí con  y heredé la defensa de aquella revolución. Aún recuerdo a mi padre con su eterna sudadera de la bandera cubana. En mi casa familiar, Cuba era Cuba. Y punto.

Hoy, tras la triste noticia, tengo la sensación que, de pronto, me he hecho mayor. Fidel era la última referencia viva de mi infancia y juventud como activista revolucionaria, cuando la mochila la tenía llena de ideales, energía y sueños para cambiar el mundo. Hoy, la mochila se ha quedado vacía…

.

.
El 25 de noviembre de 1956, zarpa de Tuxpan (Veracruz, México) el barco Granma rumbo a la revolución cubana. Fidel Castro eligió ese mismo día, pero de 2016, para zarpar a otro plano.

Don Luis

.

“Poros desde Villa Nikki. Yo esperándote en Poros. Ábreme los brazos, אל תעזבני: No me abandones. Salmo de David.”

Luis González de Alba, 2 de octubre de 2016. Su último mensaje.

.

La primera vez que leí sobre el amor, la izquierda y la homosexualidad, todo en un mismo texto, fue gracias al escritor Luis González de Alba. Para mí, aquella lectura marcaría mi salida de la adolescencia y mis primeros pasos en los asuntos amatorios. Desde entonces, he seguido, y leído, cualquier cosa que publicara Don Luis. Sí, le llamo Don, porque era una especie de Padrino del desgarro amoroso, la conciencia política y los firmes principios de un exquisito caballero, aunque no siempre estuviese de acuerdo con él. Aún así,  yo lo he admirado siempre.

Esta mañana, 3 de octubre, después de un fin de semana complicado, lleno de recuerdos, (que celebré enviando unas flores a mi madre. ¿A quién sí no?), me despierto con la noticia de la muerte elegida de Luis González de Alba. Son las ocho de la mañana y me cuesta encajarlo. Pero la red, esa misma que me permitía ser “su amiga” en facebook, me lo confirma.

Leo que ha sido una decisión voluntaria, meditaba y organizada. En días previos, se había dedicado a poner sus cosas en orden. Deja arreglado todo lo relacionado a su obra, derechos y herencia. Y elige el significativo 2 de octubre,  cuarenta y ocho años después de haber sido líder del movimiento estudiantil, lo que le llevó a la cárcel, para despedirse de todos nosotros. Para que no olvidemos.

Por supuesto que la noticia me ha descolocado. Me entristece por lo que la ausencia significa entre los que nos quedamos aquí. Pero no puedo negar que, aunque me desazona, admiro su valentía y, sobre todo, su coherencia hasta el final.

Lo ha hecho en paz, discreto.Tan solo pidiendo que el amor, ese amor tan suyo, le abra los brazos…

¡Buen viaje, Don Luis!

.

luis-gonzalez-de-alba

Esta es la última imagen que Luis González de Alba colgó en su facebook. Así quiere que lo recordemos. Así será, maestro…

 

 

 

Cuentos a medianoche

.

Una de las afortunadas consecuencias de publicar un libro, son las entrevistas. Y  aunque te dan pánico los micros  -porque siempre te queda la sensación de haber dicho muchas tonterías y haber olvidado lo de verdad importante-, a todas dices que sí.

Así que ayer me fui a cumplir una visita a la periodista Yolanda Pintor, que dirige y presenta  La Buhardilla de Radio 5 (RNE). Con mucho cariño, me invitó a dejar el bolso, los formalismos, las frases hechas, etc., en el perchero. Me sentó a su lado…

Y cuando me quise dar cuenta, me había enredado en el programa de radio más bonito y emocionante de mi vida… ¡Muchas gracias!… Y mil más…

.

la-buhardilla-radio-5Cuentos a medianoche en La Buhardilla radio 5 (RNE)

México se escribe con X

.

Leyendo el programa de la primera edición del festival «México se escribe con X», me pregunto: ¿con X de excluyo a las mujeres?

Durante dieciocho días, y más de treinta actividades culturales programadas por el Instituto de México en España −con el apoyo de un buen número de entidades colaboradoras−, según reza el cartel, la presencia de mujeres creadoras se limita a dos expertas en arte textil, una editora del FCE y  la exhibición de una película dirigida por Alejandra Sánchez. Y, por supuesto, la Excma. Sra. Embajadora, cuya presencia es fundamental para celebrar el acto cívico y posterior ceremonia del Grito de Independencia.

El resto del programa lo conforman artistas y escritores, todos ellos de notable prestigio…

Así que poco hablaré de otra exclusión: la de los y las que no somos tan notables, pero que también reivindicamos la X en España y en el resto del mundo.

En mi interesada opinión, pero no por ello, menos justa, creo que habría sido una buena oportunidad  habernos dedicado alguna de las jornadas programadas a los que, en nuestras diferentes disciplinas culturales: artes plásticas, fotografía, música, literatura, gastronomía, etc., nos vamos haciendo un hueco con nuestras obras en este país, difundiendo con orgullo nuestro origen mexicano. Les puedo asegurar, bien lo sabemos los que nos dedicamos a esto, que es tarea harto compleja la de construir un diálogo entre nuestras dos orillas. De verdad,  el apoyo no nos habría venido mal.

También se echa de menos en el programa un repaso a nuestra historia, más allá del mariachi o Frida Khalo. Habría sido muy interesante una conferencia, debate o mesa redonda acerca de, por ejemplo, la propia  Xleitmotiv de este festival-, un claro ejemplo de nuestra andadura en común con España.

¿Qué tal haber invitado al historiador español Don Manuel Ortuño Martínez,condecorado con la Orden Mexicana del Águila Azteca en grado Venera, otorgada por el Gobierno Mexicano, como reconocimiento a su incansable labor de investigación y difusión de nuestra historia?  Enamorado de México, el entusiasta investigador ha escrito varios libros sobre aquella época, incluyendo las Memorias de Fray Servando Teresa de Mier, un gran defensor del uso de la X.  Aunque también podría habernos hablado sobre la vida de un prócer de nuestra independencia,  el navarro  Francisco Xavier Mina, del cual ha escrito tres libros, uno de ellos llevado al cine. Libros que, por cierto, entregó personalmente (hará un par de meses) a la señora Embajadora. Doy fé, pues yo también estaba ahí y también le entregué los míos.

En fin, sin ánimo de ser una aguafiestas, sirva lo escrito para provocar una reflexión a considerar en futuros eventos. Porque en la X cabemos todas, todos, ellas y ellos…

.

.