No es mi estilo, pero tengo miedo…

El miedo es mi compañero más fiel, jamás me ha engañado para irse con otro.
(Woody Allen)
.

El tema de este mes del Club de las Canciones, “No es mi estilo, pero me gustan”,  nos propone  sacar a la luz esas canciones con las  que alguna nos hemos encontrado por casualidad y que, luego, al menos en mi caso, buscamos en youtube, y escuchamos, y repetimos, y repetimos,  casi casi, a escondidas.

Esas canciones que siempre nos atrapan en alguno de sus estribillos. Temas, algunos comerciales, habitantes de las listas de éxitos, carne de los cuarenta principales, que un día de aquellos, de corazones rotos, de capas caídas, de preguntas al aire, de incertidumbres, te  conectan con alguno de sus versos…

Como son muchos los temas que me gustan, después de unas buenas sesiones de ver y descartar videos, me decidí a escoger un hilo conductor. En este caso es el miedo a la emoción. No es mi estilo tener miedo, sin embargo, lo siento. Lo estoy sintiendo…

Tema: Miedo

Intérprete: Pablo Alborán

“…Porque tengo miedo, miedo de quererte
y que no quieras volver a verme…”

Tema: Sin miedo a nada

Intérprete: Alex Ubago y Amaia Montero

“… Me muero por conocerte
Saber qué es lo que piensas.
Abrir todas tus puertas
Y vencer esas tormentas
Que nos quieren abatir.
Centrar en tus ojos mi mirada.
Cantar contigo al alba.
Besarnos hasta desgastarnos nuestros labios.
Y ver en tu rostro, cada día,
Crecer esta semilla
Que al soñar, dejará todo surgir
Aparcando el miedo a sufrir.”

Tema: I want to know what love is

Intérprete: Foreigner

“…In my life, there’s been heartache and pain
I don’t know, if I can face it again
I can’t stop now
I have travelled so far
To change this lonely life
I want to know what love is
You can show me
I want to feel what love is…”

Tema: Miedo

Intérprete: Leyva

“Tengo miedo, miedo miedo miedo,
no me gusta pensar que te tengo miedo.
Pero tú por favor, no me tengas miedo…”

Tema: Miedo

Intérprete: Shè

“…  Ayer tú tenias 12  hoy al despertar tienes 50
hablo de años días que se suman a la lista
días que derrochas siempre en busca de alguna pista
el tiempo pasa mientras escribo pasa
mientras podría estar haciendo otras cosas
que ni siquiera digo…”

.

Fumar mata

º

º

El hombre que tiene miedo sin razón,
inventa la razón para justificar su miedo.
(Alain Emile Chartier)

º

― ¡Qué guapa está y qué colgado estoy! pensó él, mientras la veía acercarse a la terraza del Meeting Point.

― ¡Qué suerte tengo!, pensó ella al verlo: Poderme fiar de un hombre tan especial.

Apenas sentarse, ella le acarició la cara mientras le susurraba: «me gustas mucho». Sintió un agradable vértigo al besarla. Entonces, súbitamente, todo su cuerpo comenzó a rilar, poseído por un incomprensible pánico.

Trató de disimular detrás de su mejor sonrisa, pero en cuanto ella se levantó para ir a la barra, aprovechó para esfumarse dentro del paquete de tabaco. Al volver a la mesa, desconcertada por su desaparición, le buscó a su alrededor.

No podía haber ido lejos: sus cigarrillos y el mechero color caramelo tofe seguían al lado de su cerveza. Pidió otra copa de vino para mojar la espera. Inquieta, se encendió un pitillo.

Y luego, otro. Y otro. Y otro. Y así cuatro horas hasta terminar con la cajetilla.

Lejos estaba de imaginar que durante ese tiempo, él se le había ido metiendo muy adentro hasta convertirse en una silenciosa mancha de negro alquitrán que quedaría incrustada, para siempre, sobre su pulmón izquierdo, bien pegadito al corazón.

Abrió otro paquete de tabaco.

º

Los tratos malos

8 de marzo, Día Internacional de la Mujer.

 

            Cuando alguien le pregunta sobre el padre de sus hijos,  lo primero que recuerda es la sensación de ardor en las mejillas. Lo sintió el día que lo vio en la plaza, tan lejano. El rubor le maquilló la cara cuando él la miró por primera vez. Esa misma noche, él le propuso un trato: ella aceptaba pasear cada día y él se comprometía a quererla toda la vida.

            Despertó con un fuerte ardor en el estómago —«Son los nervios» le consoló su madre—,  el día que firmaron aquel papel  con el que él cumplía su promesa: una vida juntos, en las buenas y en las malas.

            Un doloroso ardor mezclado con lágrimas y sangre fue lo que sintió cuando le sorprendió con la primera bofetada. Desde entonces, el trato tácito fue que, él le pedía perdón y ella se callaba.

            Diez años después, no hubo tiempo para más tratos:  mientras una ambulancia la llevaba al hospital, a él le obligaban a dejar la casa.

            Pero a ella, le sigue ardiendo el miedo.