El armario puede esperar

 

Ayer fue día de limpieza en mi armario.

Descubrí que tenía un montón de palabras sin usar.

Por ejemplo, Pasión, Amor y Tú despedían un agrio aroma a viejo de lo poco que las he usado en los últimos años. Están como nuevas. No quiero desterrarlas. Me gusta su corte clásico; la calidad de sus entretelas y lo guapa que me siento cuando las traigo puestas.

Me he prometido tratar de lucirlas más a menudo.

Le eché un vistazo a Futuro. Tengo la sensación de que se va encogiendo con el paso del tiempo. Voy a  hacerle un par de ajustes para ver si consigo que siga resultando  atractivo.

Muy al fondo, un montón de polillas habían hecho un nido sobre el Pasado. Un asco. Así que, junto con Ira, Duelo, Pesimismo y Tontería, quitando al Corazón que estaba por medio, las eché, sin más miramientos, al bote de la basura.

En cambio, con Alegría, comprobé que Amistad, de la misma hechura que Solidaridad, no ha perdido ni el color ni la forma. Igual que Ternura que, a pesar del frecuente uso −y, a veces, abuso− que suelo hacer de ella, sigue tan dulce y generosa como siempre. Hasta me atrevería a decir que ha mejorado su calidad.

A punto estaba de terminar, cuando se me apareció mi adorada Vagancia. Con ella soy débil. Demasiado, diría yo. Mira que llevo años tratando de confinarla en el olvido, pero es que me encanta como me arropa. Sin duda, está hecha a mi medida.

De hecho, desde ayer la traigo puesta…

 

 

Gustave Caillebotte (1848-1894)

Desnuda en el sillón,  Gustave Caillebotte (1848-1894)

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11 comentarios en “El armario puede esperar

  1. Ese armario siempre lleno de las palabras justas… Me alegro de que algunas palñabras hayan ido al cubo de la basura. Respecto a Futuro,m es enormemente elástico así que cabe mucha eternidad en un segundo, si te lo pones con arte.
    Abrazo de los gordos,

    AG

  2. len

    =) creo que en particular este (tu) armario no puede esperar; esta lleno de hermosas palabras ansiosas de vestirte, como viaje, sorpresa, comunión, sonrisa… horizonte.
    [ te quierooo ]

  3. Cada cual tiene su alma en su armario: Puro realismo mágico. Hay quien entra por el agujero de un calcetín y termina metiéndose en camisa de once varas. Y para los neologismos prêt-à-porter, ¿vas al mercadillo o a Zara?

    Besos, amiga

  4. Si pasión, amor y tú huelen a viejo por falta de uso, lo mejor es meterlas en la lavadora y mientras dura todo el proceso de colada, centrifugado, secado y planchado, abrir el cajón y envolverse en lujuria y lascivia.

    Lujuria y lascivia, no La Julia y la Silvia -como dirían los Les Luthiers-.

    Fantástica pieza, Alejandra.

    Un abrazo,

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