Infancia (El club de las canciones)

A mi madre y su buena mano…

La cosa comenzaba así: al rondar el mediodía, una hora antes de comer, más o menos, mi madre pegaba un grito convocante.

En menos de un minuto, mis hermanas y yo estábamos alrededor de ella. Sobre la mesa, cuatro copitas pequeñas de rompope. En la mano derecha de mamá, una cuchara. En la izquierda, una botella de la célebre –y odiada- Emulsión de Scott, el asqueroso aceite de hígado de bacalao.

Así pues, la que abría la boca sin rechistar y se tragaba aquella poción del demonio sin respirar (ese era el truco), era recompensada con la copita de la exquisita bebida del convento de Santa Clara.

Visto a la distancia, el intercambio no era malo.  Mi madre nos daba un complemento vitamínico, rico en calcio y fósforo, que contribuía a que los hijos salieran fuertes, sanos y listos, a la par que nos iba preparando el hígado para los tiempos futuros. Esos de mucho rock´n roll…

Luego, venía el momento “cuento en LP”… Un día nos tocaba escuchar “Pedro y el Lobo” con música de Sergéi Prokófiev. Otro, “El libro gordo de Petete” (teníamos toda la colección de libro-discos), o el Libro de la Selva… ¡Ah, me olvidaba de la joya de la corona!

¿Un cumpleaños infantil en casa? Bien…

Mercedes Sosa, María de Lourdes, Tehua, Óscar Chávez… No, no era la música que escuchábamos. Solían ser los invitados. Así que no resultaba extraño que alguno sacara la guitarra y amenizara el festejo…

Aunque también nos dejaban escuchar a Los Pitufos, a mi hermana Laura y a mí nos encantaban Les Luthiers, en especial ésta canción, que le causó algún disgusto en el colegio… Ellos también solían visitar nuestra casa cuando andaban de gira por México…

Lo mejor eran los domingos por la tarde, cuando mi padre nos ponía a…


Me di cuenta de que la infancia me abandonaba cuando descubrí a Luis Eduardo Aute. Un día apareció por casa su disco “Espuma”, era el año de 1975… Y desde entonces…

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8 comentarios en “Infancia (El club de las canciones)

  1. Rauxa

    Acabo de pasar un rato muy divertido paseándome por tu post. Me has recordado algunas imágenes de infancia-juventud, porqué hay cosas, como la magia de Walt Disney, que no tienen edad. Me he reído de veras con la Pantera Rosa, otra amiga olvidada por la televisión actual, que merecería hacerse un hueco para que los chiquillos de hoy la conocieran.
    En cuanto a los dos temas más musicales me quedo sin dudar con “Duerme negrito”, aunque yo la conocí más tarde que tu, y en otra versión, la del malogrado Víctor Jara.
    Precioso recorrido musical de infancia, un besote!!

  2. Un gran repaso musical a tu infancia y con estilos muy distintos.
    La magia de Disney nos encandiló a todos, y yo no fui menos. Aunque si he de elegir me quedo con la Pantera Rosa. De pequeño no me gustaba mucho, pero según fui creciendo me gustaba cada vez más. Y su música de inicio… inconfundible.
    Besos.

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