Cuarta planta

 

Lo malo de la mala espera es la cantidad de cosas que se pueden observar mientras avanza, impasible, el tiempo.

Eso es lo que hacía María, una vez más: contemplar a su alrededor.

Un radiante sol de primavera se colaba por la ventana de su habitación, cuando decidió que ella sería un cadáver de piel tersa.

Con las carnes firmes, y con buen olor, su muerte tendría la tez rosada.

A su boca no asomaría ningún rictus que afeara su sonrisa.

Deseo ser una muerta de muerte hermosa. De piernas ligeras, sin venas rotas.

No habría artrosis en sus manos, ni canas en su larga cabellera.

María decidió morir en paz.

Y así lo hizo, tras salir del hospital…

 

 

Anuncios

6 comentarios en “Cuarta planta

  1. Una pieza intimista y conmovedora, Alejandra, que lleva a pensar al lector; más teniendo en cuenta ese final que hemos de completar.

    Me haces reflexionar en el por qué ya no valoramos lo que el transcurrir del tiempo conlleva. Por qué todos desearíamos tener la piel tersa aún muertos.

    Un abrazo,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s