Derecho canónico

Pues nada, que llega mi marido y me dispara a bocajarro que se va. Dice que lo nuestro se agotó. Así,  en plan telenovela.  Me senté por no caer. Le pregunté si se encontraba bien. Me dijo que sí, que no, que bueno. ¿Y, entonces, cuál es la razón?, me atreví a preguntar.

― No es una razón, son muchas acumuladas en el tiempo. Pero voy a ser directo: me he enamorado de otra mujer que me hace muy feliz. Es guapa, joven, atenta, trabajadora, muy cariñosa, alegre…

― ¡Para! No hace falta que me digas más ―le interrumpí. Si así son las cosas, querido, marca tú el destino, que yo te sigo.

¿Acaso no es el sagrado sacramento el que obliga a estar unidos para siempre, en lo bueno y en lo malo?… ¡Ni loca me pierdo yo de una chica tan perfecta!…

 

(Imagen: sueñito rem)
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14 comentarios en “Derecho canónico

  1. Será cuasualidad, pero mientras venia en el coche, iba pensando en que yo no quiero ser muy feliz. Me parece que debe ser agotador tanta felicidad. Yo quiero ser un poco feliz, un poco rico, un poco pobre, un poco triste, un poco amado, un poco odiado y con todos estos pocos juntaré una persona y compartiré con mi pareja estos poquitos con los que haremos un mucho.

  2. Eres genial Alejandra, tu cuento contiene una crítica muy profunda al derecho canónico.. y reivindica a la mujer.. y su dignidad , es muy fino tu humor y tu critica social.. me felicito de tenerte como amiga.. bella y sensible.. ! un beso!

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