1 de octubre

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El día uno de enero de 2003, tras la resaca y los deseos convertidos en uvas, no se me prometía nada más de lo que ya tenía. Lejos estaba de imaginar que en ese año, una de esas uvas, cambiaría mis planes radicalmente.

Bastaron un par de miradas, unos meses y muchos versos, para conocer a Carlos y, al poco, quedarme a vivir con él para el resto de la vida.

Dos años después, el uno de octubre de 2005, confirmamos públicamente, y legalmente, nuestro compromiso de vida en común, tras una hermosa ceremonia en el ayuntamiento de El Espinar y dos brindis con los amigos, la familia de Carlos y mi familia que, incrédula, no dudó en  viajar desde México a atestiguar que esa vez, era la buena. Aún recuerdo la emoción de mi madre, mi hija, mi hermana Laura y la Tía Cachi al verme firmar el acta de matrimonio.

Fue el mismo día y año, en que Pedro Zerolo hizo lo propio con su marido. Lo sé de cierto porque compartimos a una testigo de excepción: Ruth Toledano, quien a su vez dejó constancia de ambos hechos en su columna de El País, a la que tituló, simplemente, «Bodas» (14/10/05).

Ciertamente, ambas historias fueron un triunfo, aunque por circunstancias distintas. Pero, ambas, sin duda, fueron consecuencia de un gran amor.

Casi cinco años después, la vida nos golpeó de frente y a traición.

En este uno de octubre no habrá más que una ausencia para celebrar. En la mesa, una copa rebozante de tristeza. Habrá una fiesta de ruidosos recuerdos que bailarán de mala manera…

Porque, ¿Cómo se celebra el quinto aniversario de boda sin la exquisita prestancia del novio?

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4 comentarios en “1 de octubre

  1. Rafael

    En el tiempo imaginario,
    todo lo que ha de pasar
    ya ha sucedido.
    Lo dijo Hawking, el físico.
    La rosa que gotea rocío en la mañana
    y la que languidece bajo el sol de la tarde
    no son flores reales.
    Un destello en la noche más oscura,
    un destello que dura un sólo instante;
    es, sin embargo, eterno.
    Cada noche salimos,
    no a esperar el destello;
    sino a regocijarnos
    al recordar
    lo que vivimos.

    Con todo mi cariño, querida amiga.

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