Mudanza

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Recién notificada la mudanza de las oficinas de Trama editorial, que apenas se movió unos cuantos pasos desde Monte Esquinza a la pequeña, casi mínima, calle de Blanca de Navarra número 6, los curiosos y amigos de Manuel Ortuño nos fuimos acercando a conocer el nuevo territorio conquistado.

Entre cajas, mesas y estanterías; opiniones doctas y sugerencias variopintas, Ortuño tenía muy claras dos cosas: Una, qué había cumplido el proyecto que llevaba abrigando desde hacía mucho tiempo y que era tener un espacio, el suyo, el de la editorial, en esa calle. Lo consiguió en este nuevo local, curioso y acogedor.

Desde la calle  llama la atención, e invita a entrar, la librería que exhibe los títulos publicados en las diferentes colecciones: Largo recorrido, la más emblemática y reconocida de Trama editorial. Cercanías, la de los autores que estamos vivos y gustamos de una caña con nuestro editor. Barlovento, Tipos móviles, Memoria del presente, etc.

El segundo deseo del editor en jefe, el güerito, que bien te escucha con su llana mirada azul y te tranquiliza tomando notas de todo cuanto le has dicho para ―a modo de despedida― decirte sonriendo ¡Ya me has puesto a trabajar!, era tener un hule alegrando las nuevas oficinas.

Así, una tarde de verano, me llamó para preguntarme «Alejandra, ¿cómo se llama el hule en España?» Ficus, le respondí. No, eso no, me respondió. (Poco tardé en hacerme con un buen ejemplar en maceta e irlo a dejar justo en medio de la editorial.)

La cuestión es que en México, el hule es una planta de nuestra vida cotidiana. Casi podría afirmar que todos hemos tenido un hule marcando una etapa importante en nuestras vidas. Como el amor.

El ficus robust, que así se llama en España, es una planta de bellas y tupidas hojas verde oscuro, brillantes y ancestrales. Considerada como una especie «dura», apenas exige atención y, a cambio, va creciendo de maneras caprichosas, aunque con una buena guía, sigue el camino que se le va marcando. Le cuesta muy poco crecer lo suficiente para llegar a ofrecer su estimada sombra. De ahí el popular dicho, que mi abuela solía repetir: «A quién a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija»

Y eso es lo qué hacemos todos los que vamos, estamos, visitamos, Trama editorial: arrimarnos a la buena sombra de nuestro amigo Manuel, que, como el hule, apenas nos exige atención. A cambio, él, generoso, siempre nos cobija…

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Antes de llegar a su nueva casa…

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4 comentarios en “Mudanza

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