(Re)ajustes I

He vuelto, tres meses después,  al lugar del  “crimen”. Ese sitio tan hermoso, donde te tuve que decir “hasta pronto”.  Aunque había planeado ir acompañada, la verdad es que sentí una necesidad irracional de hacerlo sola.

Con tu partida, también se fue mi seguridad. Hasta para decidir si quería café o té, necesitaba de alguien que me aconsejara o, directamente, decidiera por mí. Toda aquella fortaleza, en la que te sentías tan seguro, se desmoronó el mismo día  en que te diluiste en tu mar. Entonces, no me di cuenta de aquello pero,  ahora, tras este primer trimestre de soledad, veo que el trabajo de reconstrucción resulta tan complicado como la ausencia.

(Anoche te eché muchísimo de menos. Así, sin más…)

El sábado por la mañana, emprendí camino para el norte. Dudé en ir a Lisboa o a Asturias. Pero, para nuestros fados, aún no estoy lista. Y me da rabia, porque bien sabes que amo esa ciudad.

El caso es que me perdí, nada raro en mí. Para llegar a Poo, primero llegué a Bilbao… Una extraña y larga ruta, pero me divertí. Me encantan los bares de carretera, con sus camioneros y sus bocadillos de lomo.

Di por hecho que, era mi in(sub)consciente dando rodeos para evitar llegar a su destino. Pero, ya me conoces, cabezota que soy: llegué. Tu cantábrico me recibió con un hermoso atardecer rojo.  “Aquí estoy, he vuelto”, te saludé. Enseguida se oscureció.

A la mañana siguiente, estaba nublado y lloviendo… ¿Llorabas?… Yo sí…

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2 comentarios en “(Re)ajustes I

  1. José Ignacio Izquierdo Gallardo

    Podía guardar silencio, no decir lo que siento al leer tus palabras; pasar de puntillas, o mandarte un abrazo que no hace más que enfriar el alma.

    No vale de nada decir que se puede dar un rodeo para que los recuerdos duelan menos, para apartar los malos ratos, los malos momentos. No vale cerrar los ojos, o evitar mirar lo que te trae recuerdos.

    El tiempo pasa, y el dolor pasará con él. Los recuerdos se quedan, y el amor se quedará con ellos.

    Alguien detuvo los mares por tí y para tí. Huele su aroma. Disfruta con sus olas llenas de versos, abraza su luna y brinda por la vida, por cada mirada recordada y por cada palabra escrita.

    Y para abrazarte y evitar el frío, ya sabes… los amigos.

    Un beso

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