El ladrón de sonrisas

º

º

Dentro de la especie de «guante blanco» se clasifica al ladrón de sonrisas. Hábil, sagaz, afable y refinado, es especialista en escoger a sus víctimas. En su tarjeta de presentación se define como un ser atractivo pero triste. Prefiere que la gente se divierta sola, más su propia felicidad depende de que no lo hagan en absoluto. De ahí, su profesión.

Le basta un fugaz cruce de miradas con unos ojos desvaídos para, a continuación, hacer una rápida valoración de sus manos. Si de acariciar se trata, el ladrón sabe que las manos que no practican, se vuelven torpes.

Muchos años de experiencia le han enseñado a rumiar el momento propicio en que, sibilino y encantador, se lanzará, despiadado, al indefenso cuello de su próxima recompensa.

Para que la misión tenga el éxito deseado, es importante sopesar el ánimo distraído de la presa. Esta deberá tener la guardia tan baja que le resulte harto imposible volver a levantarla. De esa forma, le será más sencillo acercarse a ella para musitarle las tres obligadas palabras envenenadas al oído.

En menos de un chasquido,  la sonrisa será suya.

Por lo general, la víctima en turno será incapaz de reaccionar al inesperado asalto. Tal como indica el instinto común, la presa se rendirá antes de oponerse y no dudará en entregar cuanto de valor posee. Casi siempre, el corazón. Pero al ladrón sólo le interesará sustraerle la sonrisa, por lo que, sin reparos, despreciará el resto del botín.

Hábil taxidermista, lo primero a transformar de su objetivo será la mueca que, a forma de labios extendidos, exhibe el incauto rostro. Este paso lo conseguirá con relativa facilidad bajo aviesas zalamerías, tales como: «me emocionan tus palabras escritas… tu voz que acaricia cuando habla… los decorados que encargas para el embeleso… los regalos que transmites con el roce de tus labios… la sabiduría de tus manos y la calidez de tu piel ahuyentadora de inviernos…».

Lejos estará la víctima de intuir que, en un abrir y cerrar de boca, su gozo será transmutado en infeliz castigo. Cándida, inerme y encantada, le entregará su mejor sonrisa. Con ella,  transformará lo que antes era un rostro grisáceo y desanimado, en un hermoso poema cargado de vida. Será entonces cuando el zaino ladrón verá completado con éxito su delito. Satisfecho, desaparecerá tan expedito que la presa apenas tendrá tiempo de darse cuenta de lo que le acaba de suceder.

Más tarde, en algún escondrijo de ignota región, el ladrón de sonrisas expondrá en la estantería su recién disecado trofeo. Satisfecho de su generosidad, se sentirá en paz con su inconsciencia. En su huida, además de devolver a su víctima la mirada turbia, le dejará la certeza de que no tendrá con que volver a sonreír. También le obsequiará un nuevo miedo.

En tanto, al otro lado del espacio, ella recreará hasta la saciedad los detalles del atraco, sintiéndose culpable por haber caído obnubilada ante el vil ladrón. Lamentará haber sido una gran boba, incapaz de haberle visto venir. Inútilmente, tratará de recordar cómo se sonríe.

Pero este cuento tendrá final feliz.

Una soleada mañana, nuestra víctima se despertará ligera de miedos, convencida de que donde las dan, las toman. Se mirará al espejo y verá reaparecer una especie de mueca que pintará de nuevo sus labios. Con firmeza, se jurará ― y perjurará ― que ningún ladrón de sonrisas volverá a sorprenderla… ¿O sí?

 º

_____

N. de A.-  Es de justicia señalar a Óscar Berdugo como coautor de este cuento, ya que sin su inestimable inconsistencia, nunca habríamos descubierto al ladrón. Gracias.

º

About these ads

9 comentarios

Archivado bajo Cuento y mitad

9 Respuestas a “El ladrón de sonrisas

  1. Mira que me has hecho sonreír, maestra. Y mira que tuerces las palabras con más gracia que preparas el guacamole a la segoviana. Besos.

  2. Spronceda

    Te robo la sonrisa
    Susurrando al oído
    Lo que nadie te dice.
    Te robo la mirada
    Con mi tacto afilado
    Que se acerca a tu piel
    Te digo lo que esperas
    Desde hace tanto tiempo
    Que, tras de la sorpresa
    Te rendirás sin lucha.
    Te robare hasta el alma
    Al apretar el clic
    De mi cámara oculta
    Que capta esa sonrisa
    Que nunca habitó en ti
    Victima voluntaria
    De caprichos divinos
    Quieres libar la miel
    Que en mis labios habita.
    Te robo el corazón…
    Te robo la sonrisa
    Te robaré hasta el alma
    Con dulzura fingida
    Halagare tu ego,
    Tanto tiempo dormido
    Robare las palabras
    Que tu boca no dijo
    Y tu serás feliz
    Un instante perdido
    Que antes nunca soñaste.
    El resto es mi castigo
    Que, cual pesada carga
    Hará duro el camino
    Que desde aquel instante
    Seguiré fugitivo
    En busca de algún alma
    Cual nocturno bandido.
    Que quien soy, me preguntas?
    Soy el amor fingido…

    • Spronceda, gracias por los versos… Pero ¿quién eres? ;)

      • Spronceda

        Solo soy mi apodo, de nombre Alfonso. No me conoces. Solo pasaba por aquí. La razón es que encontré una reseña de Cuentos Chinos en Culturamas, a finales de febrero. El interés por la autora, me trajo hasta aquí, y a veces he curioseado. Las palabras surgieron instantáneamente a medida que leía el ladrón de sonrisas. Ni las releí, me limite a dejarlas ahí, porque de ahí surgieron. No los he vuelto a leer, ni creo que lo haga, pues cada palabra pertenece a un momento, y modificaría algo, y en ese caso dejaría de pertecer a ese instante. Jamás he escrito algo en un blog, pero en este caso surgió así. Es todo. Felicidades por la página. Perdón por extenderme.

  3. carlos m. corchado

    Cada día me sorprende menos tu lectura, siempre tan exquisita. Sin embargo este relato me ha parecido de terror. Por su cadencia, si lo encontrará junto a uno de Edgar Alan Poe, no me sería extraño.
    ¡Bravo Maestra!

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s