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El hombre que tiene miedo sin razón,
inventa la razón para justificar su miedo.
(Alain Emile Chartier)
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― ¡Qué guapa está y qué colgado estoy! pensó él, mientras la veía acercarse a la terraza del Meeting Point.
― ¡Qué suerte tengo!, pensó ella al verlo: Poderme fiar de un hombre tan especial.
Apenas sentarse, ella le acarició la cara mientras le susurraba: «me gustas mucho». Sintió un agradable vértigo al besarla. Entonces, súbitamente, todo su cuerpo comenzó a rilar, poseído por un incomprensible pánico.
Trató de disimular detrás de su mejor sonrisa, pero en cuanto ella se levantó para ir a la barra, aprovechó para esfumarse dentro del paquete de tabaco. Al volver a la mesa, desconcertada por su desaparición, le buscó a su alrededor.
No podía haber ido lejos: sus cigarrillos y el mechero color caramelo tofe seguían al lado de su cerveza. Pidió otra copa de vino para mojar la espera. Inquieta, se encendió un pitillo.
Y luego, otro. Y otro. Y otro. Y así cuatro horas hasta terminar con la cajetilla.
Lejos estaba de imaginar que durante ese tiempo, él se le había ido metiendo muy adentro hasta convertirse en una silenciosa mancha de negro alquitrán que quedaría incrustada, para siempre, sobre su pulmón izquierdo, bien pegadito al corazón.
Abrió otro paquete de tabaco.
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Cuentos chinos
Trama editorial
He recordado el chiste de los dos amigos. Uno le pregunta al otro:
- ¿Tu fumas mucho entre polvo y polvo?
Y el amigo responde:
- Cartones…
-o-
Cartones le quedan por fumarse si lo espera. Él está tan aterrado que preferirá seguir escondido en miles de cigarrillos a dar la cara.
Bonito post como de costumbre.
Un cretino como todos los que fuman. Saludos
Panchita ¡qué gusto verte por aquí!
Cretino, no. El personaje es así. Yo también fumo y no lo soy.
Bxitos
Vivir mata, esa película mejicana.
Carlos, me temo que te estoy mal acostumbrando. Gracias por el chiste.
un placer que mata, Alejandra….pero es un placer….
Rosa salerosa… Fumando espero…
Petons, guapa!
JESUSSSSSSS….Y NO SE QUE DECIR
MESTOY HACIENDO VIEJA…
Como dice Schoenberg: “sólo hay que aprender a escuchar de otra manera”.Y eso ocurre en tus cuentos, la brevedad imposible y su concisión florece con una musicalidad diferente.
Me permito insertar un comentario que me ha dejado Frederic en el cara libro y que me ha gustado mucho.
Frederic dice:
Me gusta la pérfida precisión de tus palabras, rilar, esfumarse, son a la vez bellas y también crueles y punzantes. ¿Por qué prefiero rielar? Quizá por la nostalgia de la canción del pirata. En cambio he saludado efusivamente a “esfumar”, a la que hacia tiempo que no veía. Le he dado dos besos, uno en cada mejilla, y le he dicho que nos tenemos que ver más a menudo.
Fumando espero al hombre que mas quiero, tras los cristales de alegres ventanales y mientras fumo mi vida no consumo pues aspirando el humo me siento adormecer . . . Fumar es un placer . . .
Y si quieres pescar ¡mójate el culo, bribón!