Unos asuntos por la ciudad me llevan a desplazarme por el metro de Madrid. Debo sumergirme en la línea 6, la gris, para seguir por la línea naranja, la 7.
Me adentro, con esa irritante calma que llevamos los sin prisa, por los pasillos que me conducen hasta el andén. Recorro los túneles entrecruzados que se me van presentando en el camino. Subo y bajo los empinados tramos de escaleras que me devolverán al mundo exterior.
Mientras tanto, voy entreteniendo la vista con cuanto anuncio se me exhibe.
Una generosa porción de ellos contienen, en mayor o menor medida, algún tipo de referencia a las nuevas tecnologías. Desde el simple www de la empresa anunciante, pasando por el “síguenos en Facebook”, hasta lo último de lo último, los códigos digitales. Y dentro de ellos, lo ultimísimo de lo ultimísimo: los códigos QR, esos pequeños cuadraditos llenos de robóticas formas, contenedores de una ingente cantidad de información.
A mi espalda queda la publicidad de alguna marca que no consigo recordar, pero de la que se me quedó grabado que, como única información, exhibía cuatro códigos QR ―cada uno de diferente color―, para ser leídos por todo aquel que disponga de una aplicación móvil de cuarta, quinta o vaya usted a elegir, generación. Como si de una elitista información para iniciados se tratara, el resto de los mortales no seremos capaces de saber lo que ofrece tal empresa, a menos que nos iniciemos.
Seguí mi camino, preguntándome…
¿Serán esos pequeños cuadraditos rellenos de puntos imposibles los que, en el futuro, a semejanza de las pinturas rupestres de nuestro pasado, centrarán las investigaciones de ulteriores antropólogos interesados en los yacimientos arqueológicos que, seguro, irán emergiendo dentro, digamos, unos quince siglos?
¿Ofrecerán los códigos de barras, o los códigos QR, y/o formatos por venir, información vital, imprescindible y relevante acerca de nuestros usos y costumbres?
Volví al pueblo con la sensación de que ayer anduve de paseo por las futuras Cuevas de Altamira…

Pd.- Por si acaso, ya generé mi propio QR…
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